La escritura notarial debe ser clara y completa, para que las partes puedan entender su contenido y sus efectos legales. Por lo tanto, al redactar la escritura notarial, deben evitarse los términos (es decir, las palabras) y las cláusulas de estilo que no corresponden a una voluntad real de las partes o que no tienen un significado legal preciso. Además, en la medida de lo posible, respetando la precisión del lenguaje legal, en la elección de los términos que se utilizarán, deben preferirse aquellos cuyo significado sea más evidente para aquellos que no conocen el lenguaje legal. En particular, cuando se trata de una venta de bienes raíces u otro contrato de bienes raíces, la escritura notarial debe contener: – la identificación exacta de las propiedades (a través de la descripción catastral y la indicación de bordes no genéricos). También es apropiado adjuntar extractos de mapas catastrales o planos catastrales a la escritura notarial; – la indicación de los derechos que limitan el disfrute o la disponibilidad de los bienes (por ejemplo, servidumbres pasivas, restricciones de no construcción o uso, hipotecas, etc.). Como regla general, las escrituras de propiedad pública no pueden contener cláusulas que excluyan o limiten el deber del notario de determinar que los activos cubiertos por la escritura estén libres de hipotecas, ejecuciones hipotecarias u otras restricciones. Dichas cláusulas tal vez solo podrían aceptarse en casos absolutamente excepcionales y por razones justificadas.